a"cantame " - el espectáculo


 

cantamE un tango En yiddish

«Niños: cuando ustedes vaguen en el exilio,
cuando se sientan atormentados,
encontrarán consuelo en estas letras,
Repasenlas.»

De la canción “Oyfn pripettshik” de MarkWarshawsky (1840-1907)

 

Entrando en la casa de mi abuela, de chica,

oía a menudo una música llegar del comedor ; hasta recuerdo la tapa del disco con un viejo señor de barba rojiza, y en particular Oyfn pripetshik, la hermosísima canción de Mark Warshawsky que quedó impresa en mi memoria.
Mis abuelos entre ellos hablaban yiddish , especialmente cuando no querían que los entendieran o cuando se encontraban en la plaza con los amigos para charlar y jugar al dominó.
Cuando pedí a mi abuela que había nacido en Crimea que me enseñara ruso, me respondió que jamás volvería a hablar ese idioma Su odio por los rusos era casi comparable al que sentía por los alemanes. Recuerdo que cuando supo que yo emigraría a Europa me rogó que no fuera nunca a Alemania. Era inútil tratar de hacerla razonar: ¡sobre este tema era inamovible!
Para compensar me dijo que me podía enseñar yiddish: ¿pero de que me servía aquel idioma de viejos ?
Ahora que ella no está más siento una gran pena y lo lamento, y quisiera enlazar aquella unión a través de las canciones que la acompañaron durante su vida.
La selección de este recorrido musical (klezmer, yiddish, tango) representa la síntesis de un largo viaje: el que hicieron mis abuelos huyendo de las persecuciones, de los pogrom y de la miseria.
Las diferentes etapas musicales los seguirán de cerca en sus partidas desde Rumania, Polonia, Rusia y Crimea, durante la breve permanencia que tuvo mi abuela en Turquía hasta la llegada a Buenos Aires donde finalmente se cruzarán sus vidas y sus historias.
Y es así que mi abuelo polaco se casó con mi abuela de Georgia y mi abuelo rumano con mi abuela rusa. No obstante los diversos orígenes todos hablaban yiddish, lenguaje de fusión nacido sobre las orillas del Reno alrededor de los siglos IX-X y que llegó a ser más tarde la lengua madre de los judíos de Europa oriental.
Dijo F. Kafka, en su discurso sobre el yiddish “el yiddish esta atravesado desde un extremo al otro por migraciones de pueblos. El alemán, el hebreo, el francés, el inglés, el eslavo, el holandés, el rumano y aún el latín que conviven en él, estan embebidos de curiosidad y levedad, hace falta una cierta energía para mantener unidos los varios idiomas de esta manera.”
Prácticamente desaparecido, el yiddish vive hoy un período de renacimiento, gracias también a esta música que nos transmite su vitalidad a través de la ironía, la religiosidad, la tragedia y el carácter genuino de la música popular.
Las obras de la tradición yiddish contenidas en este programa describen los varios sentimientos de esta cultura y las vicisitudes que la animan: la tradicional di mame iz gegangen sobre el amor, la popularísima y conmovedora oyfn pripetshik (adoptada como una de las canciones símbolo de la shoah) sobre los niños, la divertida di mizinke oysgegebn sobre el casamiento de la hija menor, la protesta social de dire gelt y Hey! Zhankoye!, la ironía de a finf-un-tsvantsiger sobre la dura condición de los músicos, la melancolía de kinder yorn, de Mordechaj Gebirtig cantor, compositor y carpintero, reconocido universalmente como uno de los máximos exponentes de la yiddishkeit, asesinado por la SS durante la destrucción del gheto de Cracovia.
Otro aspecto de la cultura musical judía es el klezmer, vocablo yiddish que está compuesto por dos palabras hebreas : kle-zemer, cuyo significado literal es instrumento musical.
Esta forma musical, íntimamente relacionada con el repertorio sinagogal y con el estilo interpretativo de los chazzan (cantores) de Europa oriental, construye sus melodías sobre los mismos modos sinagogales; y los instrumentos, en especial el violín y el clarinete, imitan la voz del cantor.
Sin embargo klezmer es también la fusión entre este componente religioso y el contacto con el mundo social y musical externo a la comunidad.
La contaminación insita en este fenómeno musical, resulta clara al oído, haciéndonos percibir el eco de otras tradiciones musicales tales como las árabes, turcas, ucranianas y gitanas.
Uskudar es una canción de amor conocida en todo el mundo mediterráneo, desde Marruecos a los Balcanes, cantada en los diferentes idiomas de origen. Entre las muchas versiones existe una muy curiosa de los judíos sefaradíes que mezcla varios idiomas: italiano, francés, inglés y árabe.
Buenos Aires, última etapa del viaje, representa la lenta asimilación que vivirán estos como otros inmigrantes.
El tango, con su lunfardo (otra fusión y contaminación de lenguajes) expresa los sentimientos que más atormentan a esta metrópolis de extranjeros: la nostalgia y el dolor del regreso.
Los judíos, que constituían el cuarto grupo étnico de Buenos Aires, no fueron extraños al nacimiento y a la consolidación del tango. Las más importantes organizaciones de malvivientes (especialmente en el campo de la prostitución) estaban constituídas por judíos, sobre todo polacos. De esta forma el prostíbulo pasó a constituir un lugar de encuentro entre los judíos y el tango.
Por otro lado, en las orquestas de tango encontramos músicos judíos. Eran mayoritariamente violinistas (habiendo sido el violín el instrumento principal de la música popular judía), pero también ha habido compositores, pianistas, bandoneonistas, directores de orquesta, cantantes y empresarios editores.
Alrededor de inicios del siglo el tango se consolida al otro lado del Atlántico, llegando rapidamente a Europa oriental.
Durante la segunda guerra mundial pasa a formar parte de la vida de los ghetos y de los campos de concentración, y viene adoptado como género musical.
Los nazis no solo toleraban sino que apreciaban esta música.
Es conocido el uso macabro de hacer tocar a las orquestas de prisioneros “el tango de la muerte” mientras acompañaban a los condenados a muerte hacia las cámaras de gas.
Shpil zhe mir a tango in yiddish (cantame un tango en yiddish), cuya melodía fue más popular con otros versos y con el título shpil zhe mir a lidele (canción) in yiddish, forma parte de una colección de 500 temas musicales “lider fun getos un lagern” de Shmerke Kaczerginski quien logró escapar del gheto de Vilna uniéndose a los partisanos y convirtiéndose en cantor de la resistencia. Más tarde emigrará a la Argentina.
Kaczerginski escribió la letra de friling después de la trágica muerte de su mujer en abril del 43: Abraham Brudno compuso la música. Después de la destrucción del gheto, Brudno fue deportado al campo de concentración de Kluga, en Estonia, donde murió en 1944.
Gabriela Soltz

“Cuando todas las naciones se den cuenta que están en exilio, el exilio dejará de existir; cuando las mayorías descubran que ellas mismas son minorías, la minoría será una regla y no una excepción....
En un mundo en el cual somos fundamentalmente extranjeros, el comandamiento Amarás al extranjero no es un simple deseo altruista, sino el centro mismo de nuestra existencia...”
I.B.Singer Yiddish, idioma del exilio